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¿Cómo comienza el 2009 el mercado asegurador
en el contexto de la crisis financiera internacional?
Sin dudas, el comienzo del 2009 no es tan auspicioso en comparación
con los últimos años, de fuerte crecimiento
económico. Toda ralentización de la actividad
económica afecta de manera directa al mercado asegurador,
por ejemplo, en su principal ramo, el automotor, a partir
de una menor proyección de ventas de 0km.
Pero el impacto no sólo se limita a ello, ya que en
épocas de crisis, la gente se ve obligada a hacer frente
a lo que considera “urgente”, y en esa escala
de prioridades el seguro se encuentra rezagado. Esto se exacerba
en los seguros de personas, que suelen ser los más
damnificados en los ciclos recesivos de la economía.
Sin embargo, el mercado asegurador tiene ciertas características
que, tal como sucedió en la crisis de 2001/02, le permitirán
sortear la faz recesiva con mayor fortaleza que otros sectores.
En ello, serán determinantes las políticas de
suscripción de las compañías, la atomización
de sus carteras, el control de gastos y flujo de caja, la
capacitación de su fuerza de venta, y evitar guerras
de precio que lleven a la insuficiencia técnica, entre
otras cuestiones.
¿Cuáles son las recomendaciones más
importantes para que los productores de seguros puedan
crecer o por lo menos mantenerse esta primera parte del año?
El Productor asesor de seguros (PAS) está acostumbrado
a trabajar en crisis y la mejor forma de enfrentarla es siendo
proactivo y vender más. En ese sentido, la clave pasa
por el asesoramiento y la capacitación, a fin de poder
capitalizar las oportunidades que ofrecen las crisis. La de
2001/02 fue un claro ejemplo de la importancia del PAS, en
contraposición de los canales de venta directos o la
bancaseguros, a la hora de estar junto al cliente, no sólo
desde la faz comercial sino también en la contención.
Las llamadas “soft skills”, el conocimiento de
cada una de las coberturas disponibles, la capacitación
permanente y la capacidad para entender el negocio del cliente
son sólo algunas de las variables que diferencian a
los verdaderos PAS, de aquellos que sólo “despachan”
seguros. Los primeros saldrán indemnes y fortalecidos
de la crisis, a costa de los últimos.
¿Hay algún sector del mercado en
particular que no esté afectado por la crisis?
En general, todos los ramos sentirán el coletazo de
una merma en la actividad económica. Luego de crecer
a “tasas chinas”, por encima del 8% anual por
varios años, los pronósticos vaticinan una escalada
del PIB en 2009 que en el mejor de los casos arañará
el 4% anual (y los más pesimistas no descartan un crecimiento
negativo), lo cual se hará sentir en el negocio asegurador.
Hay excepciones como los seguros de crédito, que en
muchos casos son anticíclicos y suelen ser más
demandados en épocas de incertidumbre comercial y turbulencias
financieras globales como la que se sufre hoy en día.
¿Los mercados de países emergentes están
en igual o peor situación para resistir los efectos
de la crisis?
A diferencia de otras crisis, la que se vive actualmente tuvo
su origen en el centro y de a poco se fue propagando hacia
la periferia, es decir, de los países desarrollados
a los emergentes. Si comparamos la actual situación
con la de los noventa –es decir, previamente a la devaluación
y fin de la convertibilidad– se debe destacar que Argentina
ostenta una realidad muy diferente, con políticas cambiarias
y monetarias flexibles, superávit gemelos, altas reservas
internacionales, etc., que permiten estar mejor preparados
y menos permeables a los shocks externos.
Esto es algo que se da en la mayor parte de los países
de América Latina, y ha permitido –por el momento–
morigerar el impacto de la crisis global en la faz doméstica.
¿Qué seguro tiene buenas perspectivas
de crecer que aún no se ha desarrollado lo suficiente
en el país?
El seguro ambiental, a partir de su reglamentación
a mediados del año pasado, se presenta como la cobertura
con mayor expectativa de crecimiento, dada su obligatoriedad
para las empresas potencialmente contaminantes y a lo prematuro
de su aparición. Según cálculos oficiales,
se prevé que al menos unas 35.000 empresas deberán
contar con un seguro de este tipo.
Por otro lado, los PAS también deberán ir analizando
de a poco todo lo relacionado con los microseguros, los cuales
han tenido una excelente aceptación en varios países
de América Latina, y en Argentina aún no han
comenzado si quiera a explorarse.
Asimismo, con el fin de las AFJP y la consecuente desaparición
del negocio de Rentas Vitalicias Previsionales (RVP), se abre
la posibilidad para la penetración de los planes de
pensión corporativos, como alternativa para las empresas
en reemplazo del ahorro previsional.
Luego, hay muchas coberturas que ya existen y que tienen un
amplio potencial para desarrollarse (combinado familiar, seguros
de caución para alquileres, etc.), lo cual dependerá
de avanzar en la conciencia aseguradora y en la cultura de
la prevención. En ello, los PAS tienen un rol gravitante.
Jorgelina Mena
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