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Si solo nos abocamos a definir la palabra (estrés)
y sus consecuencias, estaremos perdiendo de vista lo central,
lo clave. El protagonista de todo esto… en donde el
estrés se aloja.
El protagonista en todo esto es el cuerpo. Nuestro
cuerpo.
Tenemos que reconocer que lo único que materialmente
tenemos y somos es el cuerpo, y que todo lo que sucede o no
nos sucede pasa desde allí. Es él nuestro punto
de partida para el devenir de posibilidades, y oportunidades,
del bienestar de nuestra salud y de nosotros.
¿Qué manifiesta/comunica el cuerpo?
Emociones.
Estados de ánimo.
Creencias.
Hábitos.
Heridas emocionales.
Ritmos.
Pensamientos.
Si en el dominio corporal estamos ciegos, no nos damos cuenta,
y seguimos sintiendo y haciendo lo mismo. Seguimos en la misma
postura, en el mismo ritmo de acción, igual tipo de
comunicación y manera de pensar y de escuchar. Estamos
propensos a generar estrés.
Habla de la importancia de escuchar al cuerpo para
evitar el estrés. ¿En el ámbito laboral,
qué tipo de actitudes y hábitos ayudan a tener
en cuenta estas señales corporales y no dejarse llevar
por las presiones que terminan desencadenando estrés?
Las actitudes o hábitos que ayudan a tener en cuenta
las señales corporales para prevenir el estrés
son variadas:
Es bueno estirarse y desperezarse
cada dos horas aproximadamente. Cuando lo hacemos cambiamos
el tono neuromuscular (capacidad de reacción de los
músculos) generando todo un reordenamiento a nivel
muscular, nervioso, físico y psíquico.
Cambiar de posición en la
que se esta cada dos horas aproximadamente.
Tomarse de 45 minutos a una hora
para almorzar.
Almorzar fuera del sitio en donde
se está trabajando, y si es posible salir y hacerlo
en un espacio verde, parque o plaza.
Darse un espacio entre reuniones
de 20 minutos.
Hacer una cosa cada vez: Es decir
si se está contestando mails, no hablar por teléfono
y viceversa.
Si se puede tener sólo un
teléfono prendido: el de línea o el celular,
y sino tratar de no dejar una conversación telefónica
para atender el otro teléfono. Cuando se termina una
conversación se devuelve el llamado que quedó
pendiente.
Con respecto a nuestros pensamientos:
Poder decir que no.
Mantener un orden de tareas.
Evaluar que tiempo dedicamos a las
pre-ocupaciones en vez de ocuparnos.
¿Cómo dejar atrás el ritmo,
el cansancio y los problemas de la jornada laboral una vez
que termina el día, para no llevar esa carga al hogar?
Hay algunas variables para tener en cuenta.
Poder hacer una lista en los últimos
momentos del día, revisando y repasando que se hizo
y que no se hizo, dando las prioridades para el día
siguiente. Para no llegar al hogar pensando en todo lo que
quedo pendiente.
Poder dejar una planificación
o diseño del día siguiente.
Hacer una actividad recreativa o
relajante a la salida del trabajo, y no estoy háblanos
de ir al gimnasio, ya que este puede despejar mentalmente,
pero seguimos muchas veces manteniendo un ritmo acelerado,
y en vez de reapartarnos del cansancio del día nos
cansamos más. Yo propongo actividades como: natación,
baño de inmersión en la casa. Lo importante
es estar en contacto con el agua. Por el efecto reparador
que produce el agua, y porque baja el tono neuromuscular.
Meditación 30 minutos en un centro o cuando se llega
a la casa. Eutonía. Yoga. Teatro.
¿Quiénes son las personas más propensas
a caer en situaciones de estrés importantes?
Las personas más propensas en lo que yo he observado
son aquellas que a nivel mental-emocional tienen:
Un alto nivel de ansiedad. Por ejemplo
aquel que no puede parar, o que siempre tiene algo que le
esta pre-ocupando.
Las personas que viven las situaciones
que les pasan como una amenaza permanente.
Los que tienen la necesidad de estar
controlando todo, todo el tiempo, sin poder confiar en los
demás.
A nivel corporal y físico:
Las personas que no cuidan su alimentación,
no sólo para estar flaco/a, sino en la calidad de los
alimentos.
Personas que fuman, o que beben en
exceso.
Personas que duermen poco, o en una
mala calidad de sueño.
Personas sedentarias, que no hacen
actividad física.
Personas que no realizan ninguna
actividad que tenga que ver con el cambio de conciencia a
nivel corporal y espiritual. Creo que este último punto
es el que va a hacer la diferencia en el mundo de hoy para
poder prever el estrés que luego redunda en nuestra
salud.
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